El Procés™ y el Juicio de Salomón

Después del 27S, en el que las fuerzas independentistas obtuvieron una clara mayoría parlamentaria (y también en votos, porque digan lo que digan 48% es más que 39%), parecía que el Procés™ entraba en una fase ya plenamente constituyente. Parecía que Cataluña estaba preparada para parir la República, con la aprobación de la declaración del Parlament de desconexión y de inicio del proceso de creación del nuevo estado; y sin embargo hemos caído en un estado de nerviosismo entre las filas independentistas y ha empezado a cundir el desánimo en unos y la hiperventilación entre otros.

Y en estos días tan agitados me ha venido una imagen a la mente de manera bastante recurrente:

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La CUP dejó muy claro durante la campaña que no investiría a Artur Mas, de manera totalmente legitima. Le atribuyen la responsabilidad de las políticas antisociales que ha sufrido Cataluña los últimos años y, aunque la crisis y el ahogo sistemático por parte del Estado tienen mucho que ver, no puede negarse que algo de razón tienen. Y esto, según muchos, genera un rechazo importante entre amplios sectores e impide ampliar la base social del soberanismo.

El acuerdo que hizo posible la coalición entre CDC y ERC dejaba muy claro también que el candidato de Junts pel Sí a presidir la Generalitat sería Artur Mas, de manera totalmente legítima. No se puede negar que Mas acumula un capital político importante y un liderazgo más o menos reconocido internacionalmente. Y esto, según muchos, genera cierta tranquilidad y confianza entre amplios sectores, como empresarios y clases medias  —lo que llaman “gente de orden”, y permite afianzar y garantizar su apoyo al soberanismo.

La CUP también dejó claro tras el 27S que lo importante es el qué, el cómo y el cuando, y que en ningún caso harían descarrilar el procés. Por su parte el propio Mas tras el 27S dejó claro que quién preside la Generalitat no es el tema trascendental, sino que lo importante es el acuerdo para seguir avanzando en el full de ruta. El poder construir la nueva república no puede verse frustrado por una persona, tanto por su imposición intransigente como por su rechazo intransigente.

En este caso ERC ya ha demostrado sobradamente su generosidad y ha antepuesto el país al interés partidista, aceptando una lista unitaria junto con CDC y defendiendo la candidatura de Mas a ocupar la presidencia de la Generalitat. Es normal que existan tensiones entre sectores dentro de CDC (aquellos más preocupados por el poder perdido que por la independencia) o de la CUP (aquellos que odian visceralmente todo lo que huela a convergente). Tanto a CDC como a la CUP les toca demostrar ahora que no son como la madre que prefirió que mataran a su hijo partiéndolo en dos, antes que entregarlo y renunciar a él para así mantenerlo con vida.

Estoy seguro que tanto CDC como la CUP quieren la independencia. Confío que tanto CDC como la CUP estén a la altura y demuestren que la independencia, la oportunidad de construir un nuevo país, está por encima de personas y de sus propios intereses partidistas. Por eso estoy seguro que pronto tendremos acuerdo, aunque haya a quien no le interese. No puede no haber acuerdo, porque lo que nos jugamos es tanto y tan importante que no nos podemos permitir fallar.

Dejemos de hacer ruido, respiremos profundamente, y que trabajen y lleguen pronto a un acuerdo.

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